"Todos tus sueños pueden hacerse realidad si tienes el coraje de perseguirlos" (Walt Disney)

martes, 26 de marzo de 2013

La toma de decisiones según la neurociencia



Como decidimos:

Desde hace algún tiempo, la investigación neurocientífica está enfocada a intentar entender qué hace que nuestro cerebro decida en un momento determinado. En el laboratorio, gracias a técnicas de neuroimagen, se puede ver la deliberación de las neuronas para tomar elecciones. Así es como se ha descubierto que antes de que emitamos una pregunta, nuestras células nerviosas ya andan procesando esa situación. Y es que el cerebro recaba continuamente datos, los analiza, y va informando, cuando lo estima oportuno, a la conciencia.

Por otro lado, la memoria recurre a experiencias acumuladas y las coteja con la información que ha recogido el cerebro quien, como si fuera un juez, delibera y sentencia. Se ha visto que los sentimientos, nuestro estado emocional, influyen en esa deliberación. Por ejemplo, si vamos al súper a hacer la compra de la semana muertos de hambre, seguramente compraremos muchas más cosas de las que realmente necesitamos. Y en esto mucho tiene que ver una parte de nuestro cerebro, la más primitiva, llamada cerebro reptiliano, que está bajo la corteza, y que es el manto que recubre el cerebro. Esta zona, que se formó durante millones de años de evolución, está llena de células nerviosas que parece ser son las responsables de los impulsos que tienen que ver con el afecto, con la valoración de la información de la que se desprende una recompensa. Y, por tanto, de las emociones que afectan a nuestras elecciones.

La neurociencia cree que el proceso de elección se basa en una serie de reglas generales que nuestro cerebro ha ido aprendiendo y que conforman una especie de libro de instrucciones al que nuestro inconsciente recurre ante cada situación. Allí encuentra respuestas rápidas y precisas. Lo único que debe hacer es escoger la regla adecuada para cada momento. Este procedimiento es indispensable para tomar muchas decisiones importantes, puesto que nos enseña a confiar, a imitar y a experimentar emociones, sin las cuales la supervivencia sería imposible.





La intuición:

En muchos procesos, una memoria limitada parece ser un buen filtro para poder aprender. Es así como empezamos a hablar, recordando al principio sonidos, palabras y, después, estructuras simples hasta que somos capaces de construir frases. Algo similar ocurre cuando decidimos. Nuestro cerebro se basa en la regla de que, a veces, menos es más y ante una situación le basta una sola buena razón para elegir. Las intuiciones basadas en una sola buena razón son eficaces y también pueden ser muy precisas. Estas reglas se benefician de algunas facultades del cerebro, como la memoria de reconocimiento, la habilidad para localizar objetos móviles, el lenguaje o emociones como el amor. La heurística (arte, técnica o procedimiento práctico o informal, para resolver problemas)  acelera la toma de decisiones y se posibilita la acción rápida, muy útil si caminamos por la selva, por ejemplo, y aparece un tigre. No nos es deseable pararnos a pensar, sino que haya un sistema que nos active y nos haga salir pitando. 
La inteligencia del inconsciente está en saber qué regla es probable que funcione en cada situación". Estas capacidades evolucionadas, genéticas y culturales, son indispensables para muchas decisiones importantes y pueden evitar que cometamos errores de bulto en asuntos trascendentales. La calidad de estos impulsos radica en la inteligencia del inconsciente, que no es otra cosa que la capacidad de saber sin pensar en qué regla basarse en cada situación. Sin la intuición, poco podemos conseguir.

                                                          
La toma de decisiones en Fútbol:

Tratando de excavar para contactar con la esencia del fútbol, topamos con su naturaleza táctica. Y, profundizando un poco más, podemos sintetizar la táctica como la toma de decisiones del jugador. Es decir, el fútbol es un juego donde el jugador, expuesto a innumerables variables, decide constantemente qué hacer.

Por ende, resulta nuclear conocer al detalle cómo el ser humano toma decisiones en un escenario tan restringido espacio temporalmente como el fútbol.

En las escuelas de entrenadores se confunde la táctica con un conglomerado de números y acciones que poco tienen que ver con este proceso de decisión del futbolista.

Pero, incluso, quienes se centran en el acto táctico por excelencia suelen caer en una explicación de la cadena decisional algo trasnochada. La manida secuencia percepción-decisión-ejecución ha de revisarse a tenor de los recientes aportes de la neurociencia.

Uno de los sorprendentes aportes de la neurociencia nos revela que la mayoría de decisiones que tomamos son fruto del inconsciente. Es decir, que primero actuamos y después esa decisión ya tomada pasa al consciente. La consecuencia metodológica de dicha aseveración obliga a educar y entrenar el inconsciente. Y para actuar sobre dicho nivel de consciencia ya no podemos separar aprendizaje de entrenamiento, teoría de práctica. El jugador ha de vivenciar situaciones en los entrenamientos que le ayudarán (por medio del marcador somático) a desenvolverse en situaciones análogas en los partidos. Pero ese planteamiento situacional de los entrenamientos también debe considerar otras contribuciones de la neurociencia que arrojan luz al hecho táctico.

En primer lugar, la percepción queda claramente influenciada por nuestras experiencias previas. La percepción consiste en nuestra interacción con el entorno, del cual recibimos diversos flujos de energía, de acuerdo a la psicología ecológica. Estos flujos son específicos de cada contexto de acuerdo a la ecología del entorno. Con lo cual, habrá que respetar la especificidad del entorno en el entrenamiento para que en los partidos sirvan como experiencias previas que determinan la percepción del entorno, es decir, la preferencia por ciertos flujos de energía que hemos priorizado durante la semana.

En segundo lugar, en esta relación contextual, el jugador va detectando diferentes posibilidades de acción (llamadas affordances) que han de tenerse en cuenta. Así, el abuso de ejercicios en espacios reducidos dificultará al jugador a detectar las affordances de relacionarse con alejados y las posesiones sin porterías no ayudarán al jugador a reconocer situaciones de progresión en el juego ni zonas de diferentes riesgos.

"En el entrenamiento, por tanto, ha de ayudarse al jugador a desechar información del entorno para quedarse con la más significativa, para, en definitiva, entrenar la intuición del futbolista."





En tercer lugar, esas affordances no sólo dependen de la situación sino también de las propias posibilidades y aptitudes del jugador. Por ello, es necesario un alto grado de autoconocimiento para acoplar las posibilidades del entorno con las posibilidades del jugador. Es por esto, que no solo hay que respetar la especificidad del entorno sino también la especificidad del futbolista, ya que cada jugador percibirá cada situación de forma diferente en función de sus capacidades autoorganizándose. Por lo tanto, ya no se puede separar la técnica de la táctica, ya que la validez de la decisión adoptada depende también de las capacidades técnicas de quien la toma.

Y en cuarto lugar, se ha de considerar que la relación con el contexto no se da en un solo sentido, es bilateral. Es decir, el jugador es influido por el entorno, pero su acción también influye en el entorno hasta el extremo de cambiarlo. Esto rompe el planteamiento lineal de percepción-decisión-ejecución (roto ya por la nueva concepción que solapa decisión y ejecución). A modo de ejemplo, cuando un jugador con balón percibe contextualmente la oportunidad de realizar un pase profundo a un compañero que rompe de segunda línea y recibe el acoso de un contrario, la acción de regatearle antes de meter el pase cambia el entorno (porque ahora el posible receptor queda en fuera de juego) y por tanto cambia la decisión del jugador de realizar ese pase.

En definitiva, el germen de la táctica, es decir, el jugador y su toma de decisiones queda esclarecido a la luz de la neurociencia provocando importantes consecuencias metodológicas a tener en cuenta en el enfoque de los entrenamientos.


                                                                                (Artículo publicado en www.futboldominante.es por Javier Erro)



Analicemos este gran gol de Isco al Oporto, en partido de 1/8 de final de Champion celebrado en la Rosaleda de Málaga el 13-03-13 y que supuso el 1-0 en el minuto 43 y empataba la eliminatoria.


Secuencia de la situación espacio/temporal:


                               
                                      Pincha en la imagen para agrandar














Acción completa:

video



Como vemos, siempre elige la mejor opción. Acierto en todas y cada una de las acciones que realiza, culminado con una magistral ejecución del golpeo que finaliza en gol.



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